La Gran Muralla






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Pekín, China
La presencia de la muralla me dejó alucinado. Serpenteando durante más de 5.000 millas, mis dos mayores desafíos fueron encontrar la ubicación correcta y la luz adecuada. Sin saber nada de chino, hice todo lo posible por comunicarme con los lugareños e investigar los mejores lugares para fotografiar la muralla. Recibí muchas respuestas diferentes que me llevaron a muchos lugares distintos. No tenía ni idea de qué haría la luz ni dónde dispararía. Al acercarme a la muralla, se abrió un mundo completamente nuevo. Me quedé asombrado al ver un paisaje artificial tan milagroso desplegarse ante mis ojos. ¡Quería estar en diez lugares a la vez! En la última hora del día, tuve que elegir: caminar por la muralla hacia el este o hacia el oeste. Elegí el oeste y mereció la pena. Unas nubes preciosas se reunieron en el horizonte mientras los rayos de Dios iluminaban las montañas por detrás. Sentí que estaba en el cielo. Disparé como un loco hasta la oscuridad total. La sensación fue increíble: espero que puedas compartirla conmigo al contemplar esta imagen.









